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Donde comenzó la leyenda de Messi
La primera experiencia de Lionel Messi en una cancha de fútbol fue memorable. Con solo cinco años, jugó en la posición derecha, donde luego se destacaría. Sin embargo, su colocación no fue una elección táctica; su entrenador decidió esa ubicación para que estuviera cerca de su abuela Celia, en caso de que se asustara o llorara.
Este significativo momento forma parte de la historia del club Abanderado Grandoli, ubicado en Rosario, Argentina, a 300 kilómetros de Buenos Aires. Este es un centro formativo de fútbol infantil que no se distingue solo por ser uno de los muchos en el país, sino porque allí fue donde Messi jugó su primer partido en 1992.
Antes de su espectacular debut profesional en Barcelona, la consecución de ocho Balones de Oro y la victoria en la Copa del Mundo con Argentina en Qatar 2022, Messi llegó al club del barrio de la mano de su abuela para ver a su hermano mayor jugar. Sin embargo, el destino tenía otros planes y terminó en la cancha para nunca salir.
“La abuela habló con el entrenador, Salvador Aparicio, para que lo hicieran jugar. Este dudó porque creía que era muy pequeño para la categoría. Pero la abuela insistió y lo pusieron. Desde entonces, todos dijeron: ‘¡qué jugador!’”, narró a The Associated Press Ezequiel Assales, compañero de Messi entre los cinco y siete años en el equipo. Grandoli participaba en la liga local de “baby fútbol”.
Assales, que tiene 39 años y es padre de dos hijos que juegan en el mismo club, es uno de los pocos testigos de los inicios del capitán de la Albiceleste. Una vitrina con trofeos y varias fotografías del equipo de la categoría 1987 reflejan el paso de Messi y sirven de inspiración para los niños que entrenan allí.
“Era un jugador distinto. Solo había que darle la pelota y acompañarlo. Desde joven, se notaba que tenía futuro”, recuerda Assales. Sorprendentemente, nunca ha podido ver a Messi en un partido ya consagrado. “Dejaba a tres o cuatro jugadores atrás. Nosotros esperábamos el rebote o él anotaba el gol”, añadió.
El viaje hacia la grandeza
Desde su debut en Grandoli hasta convertirse en campeón del mundo, Messi ha recorrido un camino increíble. Nacido un año después de que Diego Maradona levantara la Copa del Mundo en México 1986, Messi adoptó el fútbol como su mayor pasión desde que comenzó a caminar.
Una tarde de 1992, acompañó a su familia al club Grandoli, en un suburbio de clase media baja de Rosario, para ver a su hermano Matías jugar. Justo faltaba un jugador en su categoría, y fue entonces cuando su abuela Celia insistió al entrenador Aparicio para que pusiera a Messi en el campo.
“Yo te lo pongo aquí (por la derecha). Si llora o se asusta, lo sacás”, le advirtió Aparicio a la abuela, según el relato del periodista español Guillem Balagué.
La historia cuenta que en su primer contacto con la pelota, Messi no logró controlarla. Pero en la jugada siguiente, sí, y el pequeño comenzó a gambetear a todos los rivales que se le presentaban. Esa acción fue suficiente para captar la atención del experto entrenador.
Con cada partido y cada gol, la fama de Messi trascendió las fronteras del club. Más vecinos acudían cada sábado a la única tribuna de tres escalones de cemento para presenciar al “nuevo Maradona”.
“Lo que todos pudieron ver de grande, nosotros tuvimos el privilegio de verlo desde el inicio. Era fantástico”, describió David Treves, uno de los técnicos de Grandoli que fue presidente durante 17 años. “Su velocidad y control de la pelota eran impresionantes. La cancha en ese momento era de tierra batida, y su técnica ocultaba cualquier deficiencia física”, resaltó.
A los siete años, Messi se trasladó a las categorías menores de Newell’s Old Boys, uno de los clubes más emblemáticos de su ciudad natal. Sin embargo, la negativa del club a financiar su tratamiento de crecimiento llevó a la familia a mudarse a Barcelona a principios del 2000.
El capitán del Inter Miami nunca volvió a Grandoli, pero sus gestos remiten a esos comienzos. Celebra sus goles señalando al cielo, en homenaje a su abuela Celia, quien falleció en 1998 y que le dio el primer empujón en el fútbol.
Tras conquistar el Mundial, Messi publicó un emotivo mensaje en redes: “De Grandoli hasta el Mundial de Qatar pasaron casi 30 años. Fueron cerca de tres décadas en las que la pelota me dio muchas alegrías y también algunas tristezas. Siempre soñé con ser campeón del mundo y nunca dejé de intentarlo”.
El legado de Messi para las nuevas generaciones
La brisa fría del río Paraná acompaña a una tarde otoñal en Rosario. El ruido de los pequeños botines se intensifica y el árbitro da la señal para que los equipos ingresen al campo en un reciente sábado.
En la entrada de un edificio de viviendas sociales, un mural de un Messi niño, luciendo la camiseta naranja y blanca de Grandoli, inspira a los pequeños que juegan detrás de la pelota.
Las camisetas no llevan nombres, solo números y la leyenda “De Grandoli hasta el Mundial de Qatar”, acompañada por una imagen de Messi besando la Copa del Mundo.
“Fue una inspiración. Lo veía de pequeño y me dieron ganas de jugar como él”, explica Julián Silvera, jugador de la categoría 2013 de Grandoli, quien reconoce que los tiros libres son su debilidad.
En Argentina, los clubes de “baby fútbol” son el semillero de futuros profesionales. Desde los cuatro hasta los trece años, los niños toman contacto con la pelota, aprenden pase y recepción, y empiezan a forjar un espíritu competitivo.
Estas organizaciones no reciben comisiones por transferencias. Sobreviven gracias a las cuotas de los padres y la venta de entradas los días de partido. Grandoli ha conseguido incrementar sus ingresos gracias a la fama de Messi, con publicidad de marcas de bebidas energizantes y cerveza.
El árbitro pita el final del partido. Los pequeños salen corriendo hacia el kiosco del club, atraídos por el aroma a papas fritas y sándwiches de milanesa de pollo.
Faltan pocas semanas para el inicio del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Aunque aún no lo ha confirmado, es probable que Messi juegue el sexto y último de su carrera.
“Como él, no habrá nadie”, afirma Valentín Enríquez, un jugador de 11 años. “Siento tristeza porque se va el mejor jugador de la selección”.
Los inicios de Messi en el fútbol infantil
- Lionel Messi jugó su primer partido a los cinco años en el club Abanderado Grandoli.
- Su abuela, Celia, fue clave en su inicio, insistiendo para que el entrenador lo dejara jugar.
- Conocido como el ‘nuevo Maradona‘, Messi se destacó por su habilidad desde pequeño.
- El legado de Messi continúa inspirando a nuevas generaciones en clubes de baby fútbol.