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Misteriosas cirugías nocturnas: la verdad tras la muerte de Angélica Hernández
El pasado 26 de marzo, el Ministerio de Salud Pública de la República Dominicana ordenó el cierre de la clínica estética Diosa, situada en Santiago, tras la trágica muerte de Angélica Geraldín Hernández, de 32 años, quien falleció mientras supuestamente se le realizaba una liposucción.
Familiares de Hernández señalan que el procedimiento fue ejecutado por el doctor Óscar Polanco, un ginecólogo sin la debida especialización en cirugía plástica. Este caso ha puesto de relieve una serie de denuncias acumuladas, que incluyen operaciones clandestinas y posibles actos de intrusismo médico, advertidos con anterioridad por especialistas y organismos reguladores.
La Sociedad Dominicana de Cirujanos Plásticos (SODOCIPRE) ha declarado en un comunicado que la muerte de Hernández no es un incidente aislado, sino “una tragedia anunciada”, recordando que han denunciado la existencia de médicos y clínicas que operan fuera del marco legal durante un tiempo considerable.
Además, la organización mencionó una investigación periodística del marzo de 2025, donde se reveló que en la misma clínica se ofrecían cursos exprés o “mini residencias” de cirugía plástica, que apenas duraban cinco días. Estos programas, que costaban 6,040 dólares, incluían prácticas con pacientes reales, y uno de los facilitadores era el ginecólogo Juan Óscar Polanco.
Los testimonios implican que se utilizaba un sistema en el que los pacientes eran empleados como parte del proceso de enseñanza, todo ello sin ninguna validación académica ni reconocimiento oficial. Tras la publicación del reportaje, el Ministerio de Salud Pública ordenó el cierre del centro, aunque sorprendió que, meses después, aún seguía en operación.
LA CAPTACIÓN DE PACIENTES
Según el testimonio de la familia de Angélica, ella comenzó el proceso para someterse a una cirugía estética en noviembre de 2025. Se alega que fue contactada por una coordinadora de citas, identificada como Karen Piña, quien captaba pacientes a través de redes sociales, coordinando pagos y referencias al centro de cirugía.
La hermana de Angélica, Erika Hernández, reveló que inicialmente se le ofreció un paquete quirúrgico que incluía múltiples procedimientos estéticos, y se le solicitó un adelanto de 20,000 pesos para reservarlo. Aunque el procedimiento estaba previsto para realizarse en una clínica de Santo Domingo, fue finalmente trasladado a la clínica estética Diosa en Santiago.
Antes de su operación, Angélica grabó videos de las instalaciones y envió notas de voz a sus familiares. También firmó un documento de consentimiento informado minutos antes de ser intervenida, pero lamentablemente, durante la operación sufrió un paro cardíaco que resultó en su fallecimiento.
SEÑALAMIENTOS DE LA FAMILIA
Familiares de Angélica han señalado a varias personas por la situación. Laura Hernández, otra de sus hermanas, designó a Karen Piña y al doctor Óscar Polanco como responsables. A pesar de que el centro está registrado a nombre de la esposa de Polanco, Laura aseguró que era él quien operaría a Angélica.
La familia no tenía conocimiento de que la clínica había sido clausurada anteriormente por el Ministerio de Salud Pública, y se enteraron de esto a través de redes sociales. También informaron que residentes cercanos al centro les señalaron que el lugar operaba irregularmente, cerrando durante la noche y realizando intervenciones a altas horas.
Ante esto, la familia está preparando acciones legales con la asesoría del abogado Pedro Domingo Brito.
IRREGULARIDADES DETECTADAS POR SALUD PÚBLICA
Después del levantamiento del cadáver, la fiscal Yeilín Durán, directora de Violencias Físicas de la Fiscalía de Santiago, envió el cuerpo al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) para la autopsia que corresponde. También solicitó una investigación al Ministerio para determinar la habilitación del centro.
Juan Gerardo Mesa, director de Habilitación de Establecimientos de Salud, aclaró que la clínica había sido cerrada previamente por irregularidades en las inspecciones, que incluyeron modificaciones no autorizadas y el hallazgo de un expediente clínico con inconsistencias, donde el consentimiento informado solo fue firmado por la paciente y un testigo, sin la presencia de un médico responsable.
Además, el doctor Heriberto Duranzo, supuesto director médico del centro, afirmó no estar presente el día de la operación, lo que incrementa las dudas sobre la operación del establecimiento. El Ministerio de Salud está recopilando información para remitirla a la dirección jurídica correspondiente.
UN ESQUEMA CLANDESTINO
Testimonios de otras personas que iniciaron procedimientos quirúrgicos en la misma clínica sugieren la existencia de un sistema de captación de pacientes que podría operar al margen del circuito médico formal. Una fuente anónima indicó que Karen Piña era responsable de la gestión de pacientes, pagos y cirugías, movilizando personas desde diversas provincias hacia estos centros.
Se denuncia que algunos pacientes no ingresaban directamente a la clínica; permanecían en viviendas cercanas y eran trasladados en camillas durante la madrugada. De acuerdo con los testimonios, las operaciones se realizaban cuando el centro no estaba visible, lo que plantea serias dudas sobre su práctica médica.
UNA TRAGEDIA QUE REABRE EL DEBATE
La muerte de Angélica Hernández ha reavivado las alarmas sobre la proliferación de clínicas estéticas que operan sin la debida habilitación y el intrusismo médico en cirugías.
Para expertos y autoridades, este caso saca a la luz las debilidades en la supervisión y la existencia de redes que atraen pacientes fuera del sistema sanitario formal, puesto que una clínica ya denunciada continuó funcionando a pesar de haber sido clausurada.
REVELAN IRREGULARIDADES EN LA CLÍNICA DIOSA
- El Ministerio de Salud Pública cerró la clínica estética Diosa tras la muerte de Angélica Hernández.
- El médico involucrado, Óscar Polanco, carece de especialización en cirugía plástica.
- Familiares denuncian prácticas irregulares y captación de pacientes mediante redes sociales.
- La situación resalta la necesidad de mejorar la regulación de clínicas estéticas en el país.