El Cibao
Santiago enfrenta un nuevo reto: la escasez de estacionamientos.
Santiago – El acelerado crecimiento urbano y comercial de Santiago ha transformado sectores tradicionalmente residenciales en importantes centros de actividad económica. Esta expansión, según especialistas en planificación territorial, no ha estado acompañada de suficientes espacios de estacionamiento ni de soluciones integrales de movilidad.
Sectores como Los Jardines Metropolitanos y Villa Olga, que durante las décadas de 1970 y 1980 se consolidaron como zonas residenciales, están actualmente en plena transformación. Esta se caracteriza por la construcción de edificios, plazas y establecimientos comerciales.
Sin embargo, el desarrollo ha incrementado la demanda de estacionamientos, generando dificultades para conductores, residentes y visitantes, especialmente en las áreas con mayor actividad comercial.
El experto en planificación Rafael Emilio Yunen considera que esta situación pudo haberse previsto mediante la aplicación de las normativas urbanísticas existentes. Estas normativas establecen las condiciones para la autorización de proyectos inmobiliarios y comerciales.
“El asunto es que se brincan esas normativas. Seguro que muchas de esas inversiones que no debieron autorizarse porque el código te decía que ahí no se podía, se autorizaron”, expresó Yunen.
A su juicio, uno de los principales problemas radica en el cumplimiento de las disposiciones que regulan las construcciones y los espacios destinados al estacionamiento vehicular.
Propuestas para mejorar el estacionamiento en Santiago
Reynaldo Peguero, CEO de Strategius y antiguo director ejecutivo del Plan Estratégico de Santiago, sostiene que el déficit de estacionamientos puede enfrentarse mediante diversas alternativas utilizadas en ciudades con problemas similares.
Entre las principales medidas detalla la construcción de edificios de parqueos de varios niveles, estacionamientos subterráneos y la instalación de parquímetros para regular el uso de los espacios disponibles en las calles.
Estos mecanismos ayudan a organizar la circulación y evitan que las vías públicas sean utilizadas de manera permanente como áreas de estacionamiento.
“Esa es la lógica más elemental”, afirmó Peguero, quien también planteó la necesidad de establecer una política integral de estacionamientos regulados. Esto podría combinar infraestructura pública y privada con mecanismos de control del uso de las vías.
Descentralización hacia Santiago Oeste y comunidades aledañas
Peguero también advierte sobre la alta concentración de grandes establecimientos comerciales en determinadas zonas de la ciudad, lo que ejerce una presión considerable sobre la infraestructura vial existente.
Por ello, sugiere que importantes cadenas comerciales evalúen nuevas inversiones fuera del polígono central. Específicamente apunta a comunidades como Santiago Oeste, Hato del Yaque y La Canela, que han experimentado un crecimiento poblacional significativo.
Santiago Oeste, con una densidad poblacional de aproximadamente 16,000 habitantes por kilómetro cuadrado, representa una clara oportunidad para desarrollar nuevas centralidades comerciales.
Además, destaca el movimiento de personas hacia comunidades de la zona montañosa de Santiago, incluidos dominicanos residentes en el extranjero que realizan compras en el centro urbano.
Una distribución más equilibrada de los centros comerciales podría reducir la concentración vehicular y acercar los servicios a poblaciones que actualmente deben desplazarse hacia las áreas comerciales tradicionales.
Peligro de congestión en Gurabo
Otro punto de preocupación es el desarrollo de nuevos establecimientos comerciales en Gurabo, una zona que ya enfrenta problemas de circulación, agravados por las características de sus calles y el congestionamiento de la avenida Luperón.
Peguero señala que empresas como Bravo y Grupo Ágora han adquirido terrenos en esa localidad para desarrollar proyectos comerciales, lo que podría incrementar la demanda vehicular si no se adoptan medidas de planificación adecuadas.
“Si tú además a ese territorio de Gurabo le pones dos grandes centros comerciales de Bravo y Ágora, ahí se va a acabar el mundo”, manifestó, al referirse al potencial impacto de esas inversiones en la movilidad.
En este escenario, Peguero insiste en la importancia de evaluar la capacidad de las vías, establecer soluciones de estacionamiento y planificar los accesos antes de autorizar nuevos desarrollos.
Iniciativas de arborización y transporte colectivo
Peguero también enfatiza la necesidad de una política de arborización urbana que favorezca los desplazamientos peatonales y reduzca la dependencia del vehículo privado.
Según él, la siembra de árboles debe ser parte de una planificación integral, no solo intervenciones aisladas en avenidas específicas.
La existencia de aceras adecuadas y espacios sombreados puede motivar a los ciudadanos a caminar hacia sus destinos laborales y comerciales, “pero lo harán solo si hay sombra”, puntualiza.
Además, aboga por transformar el transporte colectivo para ofrecer un servicio más cómodo, eficiente y confiable. La introducción de un monorriel y un teleférico en Santiago podría contribuir a disminuir la circulación de vehículos particulares, siempre que se integren adecuadamente con otras modalidades de transporte.
Es crucial también revisar el rápido crecimiento del parque vehicular y las políticas relacionadas con la importación y comercialización de autos.
Un notable aumento en el parque vehicular de Santiago
Peguero indica que el incremento en el número de vehículos ha sido uno de los principales factores que presionan la infraestructura vial de Santiago.
Datos revelan que, al inicio del proceso de planificación estratégica alrededor del año 2000, el parque vehicular rondaba las 47,000 unidades. Para 2025, se proyecta que este número ascendá a unas 650,000 unidades, de las cuales aproximadamente 555,000 pertenecerán a residentes de Santiago.
Este crecimiento, combinado con la expansión inmobiliaria y comercial, ha elevado la necesidad de nuevos estacionamientos y estrategias para organizar el tránsito.
Peguero sostiene que se requiere una respuesta coordinada entre la Alcaldía de Santiago, el Gobierno central y el sector privado, para mejorar la movilidad y planificar el desarrollo urbano eficazmente.
Promesa de nuevos edificios de estacionamiento en el horizonte
En enero de 2021, el presidente Luis Abinader presentó el Plan Nacional de Parqueos, una iniciativa destinada a atacar los problemas de estacionamiento, movilidad y seguridad vial mediante inversiones y alianzas público-privadas.
Este proyecto contemplaba la construcción de 20 edificios de estacionamiento, de los cuales 16 estarían en Santo Domingo y cuatro en Santiago. Cada edificio tendría entre cuatro y siete niveles, con capacidades estimadas de 460 a 560 espacios.
El ingeniero José Cedeño, director general de Parquéate RD, anunció que en Santiago se construiría un estacionamiento de siete niveles cerca del Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez, con una capacidad proyectada de 80 estacionamientos por nivel.
Anunciado como una solución para aumentar la oferta de estacionamientos en zonas de intensa actividad comercial y hospitalaria, aún no se ha aclarado el estado actual de ejecución de los cuatro estacionamientos prometidos para Santiago.
Reglamentos en materia de estacionamiento
El experto Rafael Emilio Yunen recordó que en República Dominicana existen normativas urbanísticas que regulan la construcción de estacionamientos en edificaciones. Por ello, destacó la necesidad de garantizar su cumplimiento.
Entre estas regulaciones se encuentra el Reglamento para el Diseño de Estacionamiento Vehicular en Edificaciones, que establece condiciones técnicas mínimas de estacionamiento según el uso de cada inmueble.
El Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (Mivhed) estableció en 2026 el Código de Construcción de la República Dominicana, el cual aplica a proyectos de edificaciones.
Las regulaciones incluyen requisitos diferenciados para establecimientos comerciales, oficinas, bancos, restaurantes, y otros tipos de construcciones. Por ejemplo, en restaurantes, se requiere un espacio de estacionamiento por cada diez asientos o por cada 12.5 metros cuadrados de superficie neta destinada al público.
El cumplimiento de estas normativas es considerado esencial para evitar que nuevas construcciones agraven los problemas de circulación en sectores con alta concentración vehicular.
Tanto Yunen como Peguero coinciden en que el desafío de Santiago no solo se limita a construir más estacionamientos, sino que requiere un enfoque integral que ordene el crecimiento urbano, fortalezca la supervisión de las edificaciones y mejore el transporte colectivo.
Nuevos desafíos para la movilidad en Santiago
- El crecimiento urbano en Santiago ha superado la oferta de estacionamientos disponibles.
- Expertos proponen alternativas como la construcción de edificios de parqueo y parquímetros.
- El desarrollo de nuevos comercios en Gurabo podría agravar problemas de circulación.
- Se destaca la importancia de arborización y transporte colectivo para mejorar la movilidad en la ciudad.