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¿Cómo va realmente la economía dominicana?

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Fe, esperanza y lectura crítica de la realidad nacional

Gracias al Dios todopoderoso, a Jesús, mi Señor y Salvador. Como en muchas familias dominicanas, esta reflexión comienza desde la fe, apoyada en una de las promesas bíblicas más repetidas y queridas: Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Este versículo es mucho más que una frase motivacional. Es un recordatorio de que, aun en medio de la incertidumbre económica, la tensión política y los desafíos sociales, hay una fuerza espiritual que sostiene, anima y ayuda a seguir adelante. Desde esa perspectiva de esperanza, podemos mirar con ojos críticos y responsables lo que está pasando en la economía dominicana y en el escenario político, sin caer en el pesimismo, pero tampoco cerrando los ojos a la realidad.

¿Cómo va realmente la economía dominicana?

En los últimos meses ha habido un intenso debate sobre cuánto crecerá la economía dominicana este año. La discusión se ha concentrado en si el país alcanzará o no la proyección oficial de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) anunciada por el Banco Central, que en un inicio se colocó alrededor de un 4%, luego cerca de un 3% y finalmente se ajustó a aproximadamente un 2.5%.

Sin embargo, cuando se revisan los datos mensuales, la conclusión es que el crecimiento efectivo de la economía será muy probablemente más cercano al 2% que al 2.5%. Para entender por qué, es clave mirar el comportamiento del IMAE.

¿Qué es el IMAE y por qué es tan importante?

El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) es una herramienta que utiliza el Banco Central para medir cómo se está comportando la economía mes a mes.

  • Cada mes se calcula cuánto creció (o no creció) la actividad económica respecto al mismo mes del año anterior.
  • Luego, esos resultados mensuales se van acumulando para estimar el crecimiento trimestral, semestral y finalmente anual.
  • Al final del año, el promedio de todos esos meses nos da una idea clara de cuánto creció el PIB en términos reales.

Es decir, no se trata de un número aislado, sino del resumen estadístico de la actividad económica del país en sectores como comercio, servicios, industria, construcción, turismo, entre otros.

Los primeros 11 meses: un crecimiento por debajo del promedio histórico

Si se observan los primeros 11 meses del año, la economía dominicana ha tenido un comportamiento claramente moderado. Según los datos reportados por el Banco Central a través del IMAE, se identifican varios meses con crecimientos muy bajos.

De acuerdo con el análisis comentado, durante estos 11 meses:

  • Dos meses crecieron por debajo del 1%: febrero y octubre.
  • Cuatro meses crecieron por debajo del 2%: abril, junio, agosto y septiembre.

En términos simples, esto significa que la economía ha pasado casi la mitad del año creciendo a un ritmo débil.

Los valores aproximados de crecimiento mensual señalados fueron los siguientes:

  • Enero: 2.3%
  • Febrero: 0.7%
  • Marzo: 5.4%
  • Abril: 1.7%
  • Mayo: 3.1%
  • Junio: 1.1%
  • Julio: 2.9%
  • Agosto: 1.5%
  • Septiembre: 1.1%
  • Octubre: 0.2%

Tomados en conjunto, estos datos configuran un crecimiento promedio cercano al 1.8–2% de enero a octubre, muy por debajo del crecimiento histórico de la economía dominicana, que tradicionalmente se ha situado alrededor de un 5% anual.

¿Qué pueden aportar noviembre y diciembre?

Para cerrar el año con un crecimiento anual cercano al 2.5% como proyectó el Banco Central, sería necesario que noviembre y diciembre mostraran un desempeño excepcionalmente alto.

En el análisis se plantean dos escenarios hipotéticos:

  • Si noviembre creciera alrededor de un 4% y diciembre cerca de un 5%, la economía dominicana cerraría el año aproximadamente en un 2.4% de crecimiento.
  • Un escenario más realista, siguiendo la tendencia del año, sería un crecimiento de cerca de 3% en noviembre y alrededor de 4% en diciembre. Eso colocaría el promedio anual en torno a un 2.2%.

El año pasado, noviembre y diciembre crecieron aproximadamente un 3.8% y un 4.9%, respectivamente. Repetir esos números este año luce poco probable, debido a las restricciones monetarias y a los impactos climáticos recientes.

Por todo ello, la conclusión que se perfila es clara: la economía dominicana cerraría el año más cerca de un 2.2–2.3% que del 2.5% inicialmente previsto.

Factores externos que han golpeado la economía

El contexto internacional también ha sido un factor de peso. Entre los elementos mencionados se encuentran:

  • Incertidumbre económica mundial: tensiones geopolíticas, conflictos regionales y decisiones de grandes potencias, especialmente de Estados Unidos, han generado volatilidad en los mercados.
  • Políticas de Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump (y en general de los últimos gobiernos norteamericanos), que han alterado reglas del comercio, inversiones y flujos financieros, impactando de forma indirecta a economías pequeñas y abiertas como la dominicana.
  • Aumento del costo del dinero a nivel global: las alzas de tasas de interés internacionales encarecen el financiamiento y presionan las monedas de países emergentes.

Todo esto crea un entorno menos favorable para inversión, turismo y comercio, sectores claves para el crecimiento dominicano.

Factores internos: dólar caro, drenaje de liquidez y tormenta

A los factores externos se suman decisiones internas que han limitado la dinámica económica. Entre los puntos señalados en el análisis están:

  • Volatilidad en la tasa de cambio: en meses como abril se produjo un incremento fuerte y rápido del dólar, lo que llevó al Banco Central a intervenir de forma agresiva.
  • “Drenar” la economía para controlar el tipo de cambio: cuando el Banco Central busca frenar la subida del dólar, muchas veces recurre a recoger parte del circulante, subiendo tasas, emitiendo instrumentos financieros o restringiendo liquidez. Eso ayuda a estabilizar la moneda, pero también reduce el dinero disponible para consumo e inversión.
  • Repetición del ajuste en septiembre: se describe otro episodio de reducción del circulante en el segundo semestre, lo que mantuvo la economía en modo de freno.
  • Impacto de una tormenta en octubre: el mes de octubre prácticamente no tuvo crecimiento (alrededor de 0.2%), y aunque el Banco Central atribuye gran parte de ello al fenómeno atmosférico, el análisis plantea que esa no fue la única causa: la economía ya venía restringida.

La combinación de estos elementos explica por qué, aun cuando noviembre y diciembre pueden mostrar cierta recuperación por eventos como el Black Friday y el impulso del consumo navideño, no parece suficiente para llevar el crecimiento cerca del promedio histórico de 5%.

Geopolítica, Caribe y complejo militar-industrial

En medio de este análisis económico surgió una reflexión sobre el rol de Estados Unidos en el Caribe, especialmente por los recientes despliegues militares alrededor de Venezuela y las operaciones antidroga en la región.

Algunos medios y analistas en Estados Unidos han sugerido que estas acciones no se explican únicamente por la lucha contra el narcotráfico o por la presión sobre Venezuela, sino también por la necesidad de alimentar el complejo militar-industrial norteamericano.

La idea central de este planteamiento es que:

  • La guerra moderna ya no depende tanto de soldados en el terreno, sino de misiles, drones, tecnología de inteligencia artificial y sistemas de vigilancia sofisticados.
  • Esos equipos y sistemas tienen un costo elevadísimo y su uso constante justifica enormes presupuestos militares.
  • Todo despliegue, prueba, maniobra o “tensión controlada” en zonas estratégicas genera demanda de tecnología militar, beneficiando a empresas vinculadas a ese sector.

Sin afirmar categóricamente que esa sea la única razón, se reconoce que es una lectura que tiene cierto peso y que se debate dentro de la prensa y la academia, sobre todo cuando se observa la presencia de portaaviones y armamento de alto nivel en zonas donde, en teoría, se enfrentan lanchas y embarcaciones pequeñas vinculadas al narcotráfico.

La marcha de la Fuerza del Pueblo y el cambio de clima político

En el terreno político interno, uno de los hechos más destacados fue la marcha organizada por la Fuerza del Pueblo, cuyo lema público giraba alrededor del alto costo de la vida, pero que en la práctica tuvo un evidente carácter político y proselitista.

Una marcha económica en el discurso, pero política en el efecto

Desde el punto de vista de asistencia y de impacto mediático, la marcha fue considerada un éxito político para la Fuerza del Pueblo. Los efectos señalados en el análisis fueron:

  • Consolidación del partido como fuerza opositora relevante, capaz de movilizar grandes cantidades de personas.
  • Proyección de la figura de Leonel Fernández como una opción electoral de peso en el escenario futuro.
  • Reconfiguración del mapa político, al colocar a la Fuerza del Pueblo como un actor que marca agenda y no solo como un partido emergente.

Aunque el tema central de la convocatoria fue el costo de la vida, el carácter de la actividad fue claramente proselitista, lo que la convierte en un punto de quiebre para el comportamiento político de los próximos años.

¿Ruptura de las reglas electorales vigentes?

El comentario también subraya el aspecto legal: de acuerdo con la ley electoral vigente, las actividades políticas masivas tienen limitaciones fuera de los períodos de campaña, y se privilegia la realización de concentraciones locales por encima de marchas nacionales.

Desde esa perspectiva, se plantea que la marcha:

  • Rompe con la práctica que venía manteniéndose de respetar ciertas reglas sobre el tipo de actividad permitida.
  • Coloca a la Junta Central Electoral (JCE) en una posición incómoda, pues si no emite un llamado fuerte o una sanción clara, pierde capacidad de control frente a los partidos.
  • Abre la puerta para que otros partidos imiten el mismo comportamiento, bajo el argumento de que si se permitió una marcha, no se le puede prohibir a los demás.

En el análisis se llega a decir que, si la JCE no actúa con firmeza o no logra mediar un acuerdo entre los partidos, “ya no hay control” y cada organización política hará lo que entienda conveniente, siempre justificándose en el precedente ya creado.

El rol de la JCE y la necesidad de acuerdos políticos

De cara a los próximos años, se plantean dos caminos posibles:

  • Escenario de acuerdo: la JCE llama a los partidos, se reconoce que se cruzó una línea con la marcha, se establecen reglas claras y se llega a un consenso mínimo para evitar una escalada sin control en las calles.
  • Escenario de descontrol: no hay sanciones efectivas ni acuerdos entre partidos, y cada organización inicia marchas, caravanas y actividades masivas sin una coordinación institucional, elevando el nivel de confrontación y presión social.

El análisis insiste en que, si no hay reglas parejas ni acuerdos políticos, será muy difícil pedirle a un partido que “respete la ley” cuando otro ya la ha excedido sin consecuencias visibles. De ahí la importancia de la credibilidad y neutralidad de la JCE y del compromiso democrático de las diferentes fuerzas políticas.

Un año 2026 con aroma electoral adelantado

Aunque las elecciones están previstas para más adelante, se anticipa que el año 2026 será prácticamente un año electoral de hecho, por varias razones:

  • El gobierno enfrenta una situación económica delicada, con bajo crecimiento y presiones sociales por el costo de la vida.
  • En el partido oficialista hay varios liderazgos y aspirantes que esperan condiciones para salir a trabajar políticamente en el territorio.
  • La oposición ya ha demostrado que no está dispuesta a esperar pasivamente el calendario formal de campaña.

En ese contexto, la marcha de la Fuerza del Pueblo puede verse como el punto de partida simbólico de una etapa política más intensa, donde cada actividad será leída como un movimiento de campaña, aunque legalmente todavía no se esté dentro del período electoral oficial.

Mirada final: fe, prudencia y responsabilidad ciudadana

Volviendo al punto de partida, el versículo de Filipenses 4:13 no invita a ignorar la realidad, sino a enfrentarla con fuerza interior: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Esa fortaleza espiritual puede y debe ir acompañada de prudencia económica, madurez política y responsabilidad ciudadana.

En un escenario de crecimiento económico débil y tensiones políticas crecientes, se vuelve fundamental que:

  • Las autoridades económicas revisen sus decisiones para equilibrar la estabilidad macroeconómica con la necesidad de dinamizar la actividad productiva.
  • Los partidos políticos asuman que la lucha electoral no puede estar por encima de la paz social ni del respeto a las instituciones.
  • La ciudadanía se mantenga informada, crítica y participativa, exigiendo transparencia, reglas claras y decisiones responsables.

Fe, razón y responsabilidad no se excluyen; al contrario, se complementan. La fe da esperanza, la razón ayuda a entender el momento, y la responsabilidad impulsa a actuar de manera constructiva por el bien de la República Dominicana.

Soy Wilson Tineo, productor del programa de TV "Perfil Municipal" en SuperTV55. Apasionado por contar historias que inspiran y generan cambios positivos en nuestra comunidad. ¡Sígueme para estar al tanto de nuestras entrevistas exclusivas y análisis detallados!

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