Por El Faro del Sur
BARAHONA: La Revolución del 24 de Abril de 1965 es considerada el acontecimiento político y social más significativo de la República Dominicana en el siglo XX. Este movimiento, que comenzó como una iniciativa cívico-militar, se transformó en una lucha heroica por la autodeterminación y el respeto a la soberanía nacional.
El origen del conflicto: El retorno a la constitucionalidad
La génesis de esta revolución fue la demanda de regreso al orden democrático que simbolizaba el profesor Juan Bosch. Bosch asumió la presidencia en febrero de 1963, después de las primeras elecciones libres tras la dictadura, y encabezó un gobierno que promulgó la Constitución de 1963, considerada como una de las más avanzadas en la historia dominicana.
No obstante, solo siete meses después, su gobierno fue destituido por un golpe de Estado en septiembre de 1963. El levantamiento del 24 de abril de 1965, liderado por jóvenes oficiales como el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, se inició con la consigna de restablecer la Constitución de 1963 y de devolver a Bosch al poder sin necesidad de elecciones previas.
La Guerra Patria y la Intervención
El conflicto se intensificó rápidamente luego del estallido del 24 de abril. El 28 de abril, bajo el pretexto de «salvar vidas», Estados Unidos llevó a cabo la operación «Power Pack», desembarcando a 42,000 marines en territorio dominicano. Así, la lucha civil se transformó en una Guerra Patria, liderada por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, al frente de la resistencia popular que defendía el derecho del pueblo a elegir su propio destino.
Un legado vigente
A pesar de la ocupación, la Revolución de Abril evidenció la firme voluntad de los dominicanos por defender su libertad. Hoy en día, esta fecha no solo celebra el coraje militar, sino también el ideal democrático que representó el gobierno de Juan Bosch y el sacrificio de quienes lucharon por una nación justa y soberana.



